Los separan

Diversas investigaciones revelan el horror que viven las cerdas, vacas y gallinas que son explotadas por la industria.

El vínculo más fuerte que puede existir entre dos individuos es, sin duda, aquel  entre una madre y su hijo. Científicos de la Universidad de Navarra han demostrado que esta unión comienza a formarse desde el embarazo tanto a nivel celular como en el aspecto afectivo. Se trata de un lazo indestructible que, además, compartimos con los animales.

De hecho, hay muchos formas en las que podemos apreciar ejemplos de este fuerte vínculo entre madres e hijos de otras especies, especialmente entre los animales de granja. Pero muy lamentablemente, la realidad que estas madres viven dentro de la industria ganadera les impide tener la oportunidad de estar junto a sus hijos y poder cuidar de ellos a pesar de ser madres amorosas y dedicadas y convierte sus vidas en un interminable ciclo de crueldad.

La injusticia de ser tratadas como simple mercancía

Algo tan natural como lo es el hecho de que un bebé debe estar junto a su madre no tiene lugar en la industria. Ningún bebé permanece junto a su madre más tiempo del que pueda significar alguna pérdida para la industria. Es por esta razón que los pollitos nacen en incubadoras y jamás conocen el calor y protección de sus madres  y los terneros son separados de las vacas apenas nacen.

En el caso de las vacas, el vínculo con sus hijos se forma minutos después del nacimiento, pero trágicamente nunca llegan a estar con sus hijos para cuidarlos y protegerlos porque los separan y los terneros son matados para carne siendo apenas bebés. La organización Igualdad Animal presentó una investigación que documenta esta dura realidad que viven estas madres y sus hijos y que puede ser conocida visitando https://industriadelaleche.igualdadanimal.mx/

Todas las madres desean lo mismo

Como cualquier madre en el mundo, las gallinas se preocupan por la seguridad de sus hijos, y por eso es que la expresión “Mamá Gallina” es tan popular entre nosotros. En efecto las gallinas son tan protectoras y devotas que antes de que los pollitos salgan del cascarón se comunican con ellos a través de más de 30 vocalizaciones diferentes.

Pero todo lo descrito anteriormente es algo que la inmensa mayoría de gallinas jamás llegan a vivir. En este Día de la Madre recordemos a los miles de millones de madres que lloran a sus hijos en todo el mundo. Porque los animales también sienten y el amor por nuestros hijos es un sentimiento que no conoce de especies.