El candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, hizo un llamado con tintes de amenaza dentro de su participación en la 81 Convención Bancaria en la que avisa que en caso de existir un fraude electoral el se iría a “La chingada” su rancho en Palenque, Chiapas, pero sobre lo que harían sus seguidores el no se hace responsable.

“Si se atreven a hacer un fraude electoral, yo me voy también a Palenque, y a ver quién va a amarrar al tigre, el que suelte el tigre que lo amarre, ya no voy a estar yo deteniendo a la gente” enfatizó el mismo Andrés Manuel de siempre, el que suele caer en provocaciones, el mismo que mandó callar chachalacas.

Este no es el primer aviso de lo que pudiera pasar en caso de la derrota del tabasqueño pues el politólogo John Ackerman, persona cercana a López Obrador, compartió a principios de este año un tuit de un usuario que aseguró que habría “chingadazos”, si AMLO no gana las elecciones presidenciales del próximo 1 de julio.

El antecedente más importante de los escenarios tras la derrota y la acusación de un supuesto fraude en la elección del 2006, que generó el plantón en el Paseo de la Reforma en la Ciudad de México, en donde más de tres millones y medio de simpatizantes del tabasqueño bloquearon la avenida más importante del país a petición del propio López.

Durante ese bloqueo La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco) reportó que los 32,000 negocios ubicados en Reforma fueron afectados, mientras que se perdieron 203 millones de pesos en ventas durante cada día que duró la movilización.

Esos tigres, seguidores de Andrés Manuel son peligrosos, de armas tomar y el poner en duda el proceso electoral y la democracia en México es curarse en salud, algo que tiene muy bien dominado el candidato de Morena.